lunes, 3 de agosto de 2015

Cuando la sensibilidad puede ser un problema

Ahora mismo no recuerdo quién, pero alguien compartió en una red social un contenido que me llamó muchísimo la atención. Paré y me puse a leer.

Hay un porcentaje de la población que responde de manera más exagerada a los estímulos, se mantienen en alerta ante todo lo que ocurre a su alrededor. Son personas sensibles e introvertidas, dotados de intuición y gran empatía, están más a gusto en soledad y tienen una gran conexión emocional con los demás. Se dice que son personas PAS (enlace http://lamenteesmaravillosa.com/pas-personas-altamente-sensibles/).

Imagen obtenida de http://lamenteesmaravillosa.com/


En la web www.lamenteesmaravillosa.com hay mucha literatura que describe muy bien lo que unos pueden llamar trastorno, otros, virtud…y para otros es un rasgo de personalidad.

Se estima que el 20% de la población tiene características de PAS. Sinceramente, en un mundo cada vez más insensible, que va tan rápido, que valora lo superficial, donde hay tanto ruido a nuestro alrededor, me sorprende que el porcentaje sea tan alto. Si es así, las cosas deberían ser diferentes.

Han realizado estudios sobre PAS, por ejemplo, en la Universidad de Stony Brook ( Estados Unidos) concluyeron que sus cerebros están dotados de gran empatía, que están orientados a la sociabilidad y a la unión con sus semejantes.
La alta sensibilidad es una predisposición biológica, a diferencia de las personas hipersensibles, que lo son debido a sus experiencias y aprendizajes. Para ambos la importancia de aprender habilidades emocionales es básica.

Me gustaría compartir estos dos párrafos sacados de aquí 

“No me asusto de ello, pero tengo que crearme una coraza porque de otro modo no podría sobrevivir. Date cuenta que no nos enseñan a ser sensibles, que de hecho nos educan para tapar nuestra sensibilidad.”


“Por eso, hay veces que tengo que esconderme o buscar la soledad para sentir, para sentirme y para saber que no me he ido, que sigo siendo yo en un mundo que no me entiende.”

Me resulta sobrecogedor pensar que igual a mi alrededor hay alguien PAS y que no he tenido la delicadeza de darme cuenta de su sufrimiento o entenderle. O que igual, un acto mío le ha podido doler. O que he juzgado a alguien como “raro” por no entender su reacción. Debe ser durísimo sentir tanto y no saber canalizarlo, o no tener a alguien a tu alrededor capaz de hacerte ver que necesitas ayuda para que te enseñen a utilizar recursos para sufrir menos, o simplemente saber por qué sientes como sientes. Y es cierto, desde que somos pequeños “nos educan para tapar nuestra sensibilidad”, hemos de ser fuertes, no mostrar nuestras debilidades, no llorar, en cuanto estamos tristes nos enseñan a buscar alternativas para no sentir esa tristeza… Así en un sinfín de emociones.

Creo que la cosa está cambiando, la educación emocional está cada vez más presente en padres y educadores, posiblemente nuestros hijos reciban una influencia mejor en este aspecto que la recibida en generaciones anteriores. Seamos o no PAS, creo que nos iría mejor con una mayor dosis de empatía y respeto a nuestras emociones, por nosotros mismos y por los demás.

Un abrazo.


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