viernes, 20 de junio de 2014

¿Qué haríamos sin los abuelos?

En el post de hoy, me gustaría hacer mención especial a los abuelos. ¿Qué haríamos sin ellos?, y ¿qué harían nuestros pequeños sin ellos?

Cada vez que recuerdo el día que les comuniqué a mis padres que estaba embarazada del primero, no puedo evitar emocionarme. Se me escapa una sonrisilla cuando me acuerdo de cómo me llamaban cada día a lo largo del embarazo para ver cómo me encontraba, cómo se preocupaban cuando iba a la visita de la ginecóloga… qué bonito fue. Y la verdad es que con el segundo embarazo cambiaron pocas cosas, la alegría y emoción fueron las mismas.

Imagino que cuando esperas la llegada de un nieto la emoción e ilusión deben ser muy especiales, por un lado tu hijo/a está viviendo un embarazo, algo maravilloso, ellos esa experiencia ya la han vivido, así que se pueden hacer una idea de lo que les espera a la pareja de futuros padres, y por otro, viven una nueva etapa de su vida, la de ser abuelos (cuando se trata del primero), una etapa de la vida que debe ser muy emotiva, disfrutas de tus nietos, sin pasar por las noches en vela, las dificultades que lleva la educación de un hijo, discusiones con la pareja por tener diferentes puntos de vista…

En muchos casos los abuelos y las abuelas suelen tener un papel activo y necesario en el día a día de los niños, cubren necesidades de las familias que son de gran ayuda. Muchos madrugan y se encargan de llevar a los niños a la guarde o al cole, cuidan de ellos si están enfermos, los recogen del cole para darles la comida y los devuelven al cole para luego recogerlos por la tarde, y hacerse cargo de ellos hasta que sus padres regresan a casa… Abuelos que han trabajado muy duro toda su vida, y cuando entran en la jubilación, y podrían vivir la vida sin obligaciones y sin estar mirando el reloj, no se lo piensan dos veces y se vuelcan en ayudar a sus hijos. ¿A cambio de qué? De nada material, simplemente poder ayudar y disfrutar de sus nietos, son muy generosos. Por no decir, los abuelos que, por desgracia, en la actualidad han de ayudar en la economía doméstica de sus hijos.

También hay abuelos que siguen en activo en el mundo laboral, y muy a su pesar, no pueden ver a sus nietos todo lo que quisieran, pero que aprovechan cualquier oportunidad para disfrutar de ellos.

En mi caso, ya sabéis que de momento no trabajo, así que no he tenido que recurrir a ellos en muchas ocasiones, pero cuando ha hecho falta (para poder asistir a algún curso, hacer una escapadita romántica, es decir, salir a cenar con mi pareja, llegar pronto a casa y dormir de tirón…ya sé que no suena muy atractivo, pero es lo que hay, a veces la energía no da para más) los he tenido ahí. De hecho, hubo una ocasión que si no hubiera sido por ellos  yo la habría vivido con una angustia espantosa, fue cuando el pequeño estuvo la Navidad ingresado en el hospital, en una habitación aislado, y lógicamente yo con él. Me dolía el alma de no poder estar con el mayor, pero sabía que estaba en las mejores manos del mundo, y eso me permitía centrar mi atención en el que realmente la requería…

Me fascina y me enternece la relación tan especial, bonita y cómplice que tienen muchos niños con sus abuelos, y cómo se comportan con ellos. Estas relaciones son inmensamente enriquecedoras, los abuelos dedican el tiempo que están con los niños a ellos, no como nosotros que muchas veces estamos que si la comida, que si tengo que destender y doblar la ropa, que si niño recoge, que si que sé yo… y ellos no, se llenan de paciencia y disfrutan.

A veces me sabe fatal, porque discuto con ellos porque son permisivos, o les dan caprichos, o enfocan ciertas cosas de manera muy distinta a como lo veo yo, pero en el fondo creo que no les puedo exigir nada, su posición es distinta a la mía… y a veces, creo que debería aprender más de ellos, al fin y al cabo, ellos nos han criado a nosotros, y tienen la ventaja de ver la vida desde una calma que da la edad y la experiencia.

Gracias abuelos por ser cómo sois, y por estar ahí.

Un abrazo


4 comentarios:

  1. Los abuelos son un caso serio, es verdad. A veces dan consejos no solicitados y nos ponen locas! pero son ellos los que dan a nuestros hijos ese complemento de amor que tanta falta les hace. Un abrazo, muy lindo el post.

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    1. Gracias Mónica! Ojalá nosotras también podamos tener nietos...entonces llegará nuestro momento ¿nos acordaremos de nos dar consejos?...no sé yo jajaja. Un abrazo (me encanta verte por aquí)

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  2. Es cierto que muchas veces reñimos a los abuelos , pero hay que ponerse en su lugar , son mayores y lo ven todo desde una perspectiva diferente . Los malcrían demasiado , les dan caprichos ,pero ¿Quién sino? , es su papel y el nuestro es más Sargento. Mis suegros tenían a mis niños igual, les daban todo lo que pedían , estaban obsesionados con que comieran a toda hora , y mira se me fueron los dos en pocos años , y disfrutaron de sus nietos muy poco, poquísimo . Se han perdido sus logros en el colegio , y los niños se han perdido ese cariño especial , el apego y las enseñanzas que sólo los abuelos pueden enseñar.

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    1. Es verdad Seoane, me has hecho pensar. A veces no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos... Intentaré no ser tan crítica con ellos y dejar que "hagan de abuelos" aunque a veces desmonten mi trabajo.Gracias!
      Una pena que se fueran, seguro que a tus hijos les ha quedado un recuerdo precioso.
      Un abrazo

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