jueves, 26 de junio de 2014

No quiero que crezcan

Acabo de dormir a Teo, cada mañana el mismo esquema. Se despierta el primero, lo achucho, mimitos, mientras lo entretengo desayuno, me ducho y cuando estoy lista o medio lista, se despierta Pablo, lo achucho, mimitos, desayuna, los arreglo y nos vamos los tres a la guardería. Pablo se queda feliz, nos da un beso y nos dice adiós. Volvemos a casa, Teo repone fuerzas, y mientras le doy de mamar se duerme.

Hoy le ha costado dormirse, quería, pero no podía. Así que me he estirado junto a él. Menudo placer! Le he dicho a mi sentido de la obligación que me dejara un rato, que quería disfrutar del momento, la casa puede esperar. Así que me he dedicado a observar cómo se tocaba los piececitos, cómo los observaba, como si fuera la primera vez, menudo descubrimiento! Luego ha empezado a buscar la posición cómoda para dejarse caer en los brazos de Morfeo, giro a la derecha, giro a la izquierda, mientras luchaba por vencer al sueño. Luego los párpados han ido cayendo dulcemente mientras se cantaba… ¡qué maravilla, qué momento más tierno!



Entonces, en medio de la emoción he sentido una especie de miedo. ¿Qué será de él? ¿Qué vida le espera? No quiero que sufra, ojalá pudiera mantenerle toda la vida como está ahora, en mi cama, rodeado de cojines para evitar peligro. Pero no, eso no sería generoso por mi parte, debo darle recursos para que algún día vuele solo, aunque me duela y me quiera aferrar a mis hijos, a su infancia, sé que algún día, dentro de mucho (pero que pasa muy rápido) empezarán a volar.

Soy egoísta, porque me da miedo sufrir. Será inevitable. Será para toda la vida.

No quiero que se lastimen (me dan pánico los accidentes, por tontos que sea), no quiero que sufran por amor, no quiero que sientan miedo, no quiero que enfermen, no quiero, no quiero, no quiero… Pero es parte de la vida.

Recuerdo cuando yo era adolescente y empezaba a salir, me creía una mujer, autosuficiente, capaz de todo…recuerdo como me cansaban las recomendaciones de mis padres, y ahora pienso que qué generosos fueron y lo mal que lo debieron pasar, sobre todo mi padre. Seguro que mi madre no dormía tranquila hasta que oía como abría la puerta, y no porque no confiara en mi, sino en lo que me pudiera pasar.

¿Cómo serán mis hijos? Me puedo esforzar mucho en que sean buenas personas, pero cuantas veces vemos casos de padres ejemplares que les dan lo mejor a sus hijos y luego, la vida les depara otro destino. Me da miedo. El mundo está lleno de tentaciones, espero que no caigan en las malas, como la droga. Y si fuera así, espero no ser de esos padres que se ponen una venda en los ojos y no quieren o no saben ver la realidad. Quiero estar ahí, a su lado, sin molestar, para poderles ayudar cuando me necesiten. Quiero que me tengan confianza, y cuando tengan un problema sepan que pueden recurrir a su madre. Quiero que sepan que su madre no los juzgará, que les apoyaré, y que cuando se equivoquen también se lo diré, aunque eso les duela.

¡Qué difícil es ser padre!

Pero también tengo claro que no me he de dejar llevar por los miedos, he de vivir el presente, ahora toca cuidar de mi bebé y mi niño. Me he de entrenar para dejarles volar algún día. Enseñarles a ser autosuficientes, a tener confianza en ellos, a que se quieran, a que sepan diferenciar lo que está bien de lo que está mal, … mil cosas! Pero que vivan y que sean felices.

Y en el fondo, me aferraría a ellos, los estaría eternamente acunando…protegiéndoles de cualquier cosa que les pueda hacer sufrir. Pero no, la frustración, el dolor…son parte de la vida, y también acaban haciendo que las personas sean lo que son.

Así que seguiré creciendo como madre, e intentando no ser egoísta y protegerles en exceso… Y si me equivoco, ser capaz de darme cuenta.

Como veis hoy estoy reflexiva, espero no haberos aburrido.

Un abrazo


2 comentarios:

  1. Te entiendo , pero naturalmente no podemos protegerlos de todo o aislarlos de todo por miedo porque eso no sería una buena enseñanza para ellos .Hay que enseñarles que los miedos se enfrentan y se vencen . Hay tiempo para todo , están todos esos primeros años que son para achucharlos cuanto puedas porque llegarán los años en que ya no es así , aunque queda un cariño y un amor ,ya no son bebés , pero aprovecha mientras dura , y también estamos para educarlos pues le hacemos un daño creando seres caprichosos y con nula capacidad de aceptar los fracasos . En fin , claro que es muy difícil ser padre , pero seguro tienes la convicción de hacerlo lo mejor posible para crear una buena persona.

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    1. Gracias Seoane por pasarte por aquí y poner tu granito de arena. Disculpa que haya tardado tanto en responderte, he estado un poco ausente...cuando se ponen malitos mi tiempo es 100% para ellos, aun me necesitan demasiado.
      Imagino que todo son etapas...y como tu dices, hemos de hacerlo con la intención de crear buenas personas. Un beso

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