sábado, 3 de mayo de 2014

Un ratito para mi

Igual pensáis que soy un poco tonta, pero es así. Hasta hoy no me he permitido disfrutar un poco conmigo misma.

Os cuento, antes de ser madre hacía deporte regularmente, de hecho hasta que conocí al que hoy es mi marido iba casi cada día al gimnasio, helíptica, fitness (máquinas y pesas para tonificar), clases de body pump, body jump, tonificación, TBC, spinning…me encantaba, yo creo que llegué a ser adicta. Luego, poco a poco, fui rompiendo mi rutina. Empecé a vivir con él y, que si la compra, que si el trabajo…por H o por B siempre había algún motivo para no ir. Me quedé embarazada y fui aflojando, tanto que una vez que di a luz a mi primer hijo lo dejé definitivamente. Y de eso hace ya casi 29 meses!!

Hasta ahora me ha costado, no sé, es como si no me quisiera perder nada de ellos. Y cuando llega mi marido de trabajar, y por fin estamos los cuatro juntos, me cuesta irme…me encantan esos momentos.

Pero hoy lo he hecho, han sido 50 min para mi, sólo y exclusivamente para mi, incluso me he dejado el móvil en casa, no quería interferencias, además sabía que los niños estarían bien, seguros con su padre. Me ha encantado, lo necesitaba, he desconectado, y mientras corría (o eso creía yo) he conseguido oír a mi cuerpo, algo impensable cuando estamos en casa.




La iniciativa no ha sido mía, bueno, llevo varios días insinuándolo. Mis hijos me han regalado para el Día de la Madre unas superbambas ideales para correr con protusión discal incluida. No hay excusas, no valen, hoy era el día y el empujón me ha ido genial.





He de reconocer que por ser el primer día estoy bastante satisfecha. He empezado flojito, despertando mis músculos dormidos. He terminado la sesión con un buen rato de estiramientos, y a pesar de ello las agujetas están haciendo acto de presencia.

Espero que no quede en eso, una simpe anécdota. Me he propuesto correr los miércoles por la tarde y los sábados por la mañana, a primerísima hora. Poco a poco, retándome a mi misma. Sin ningún objetivo numérico, ni correr más distancia, ni perder más peso, tan solo encontrarme bien, oxigenar un poco mi mente y disfrutar.

Y es que a veces nos olvidamos de nosotras mismas, y eso no quiere decir ser mejor o peor madre. Nos hemos de cuidar para poder cuidar, nos hemos de querer para poder querer…


Como anécdota os contaré que justo al terminar, ya en el portal de casa, me he encontrado con una vecina ya entrada en los 80 años. Es una pena que no pueda acordarme de sus palabras exactas, pero se ha extrañado primero de verme con esa guisa, y luego de que haya dejado a los dos niños con su padre… ¿si se hubiera encontrado con el padre de los niños le hubiera extrañado lo mismo?, estoy segura que no.


Un abrazo

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