jueves, 24 de abril de 2014

la magia de ser madre

Tan solo hace 29 meses que tuve a mi primer hijo. Recuerdo con mucha intensidad cómo viví el embarazo, mis miedos, mis dudas, mis ilusiones…Pasé horas tocándome la barriguita, imaginándome cómo sería la carita de mi niño, leyendo libros y revistas sobre embarazo y bebés, me cuidaba la dieta, me ponía crema antiestrías, en fin, todas sabéis a lo que me refiero.

El parto, el gran día, lo recuerdo con mucha ilusión. Fue un momento precioso, intenso, lleno de misterio porque aunque había leído mucho sobre ello, era totalmente desconocido para mí, llegué a sentir en pocas horas emociones  intensas, y algunas desconocidas hasta ese momento. Es curioso, lo que sí he olvidado es el dolor, ese dolor que parecía que me fuera a abrir, a partir en dos, esas contracciones  eternas que me rompían…hasta que llegó la epidural, mi salvación.

Recuerdo la primera imagen de mi hijo, MI HIJO, ese ser que me ha cambiado la vida, y me ha cambiado a mi.

Y después de pensarlo, decidimos ir a por el segundo. He de reconocer que a pesar de que me hacía muchísima ilusión, y que teníamos claro que con uno no nos quedábamos, tenía mis miedos. No sé si me entenderéis, no sabía si sería capaz de quererle tanto, y sentir tan intensamente. Me daba miedo restarle a Pablo cariño y atención. Y llegó Él, mi bebito. Y mi vida dio otro vuelco. Mi vida y la de mi familia, claro.

El embarazo fue distinto, no me cuidé tanto (por no decir casi nada), no hubo crema antiestrías, no hubo tiempo para revistas ni libros…pero sí hubo ilusión y amor. Pasé el embarazo cuidando de un bebito que no paraba, sólo tenía 14 meses cuando me enteré… Imaginaros! Inexperto andando, activo, curioso por el mundo que le rodeaba, juguetón y poco dormilón. Yo estaba agotada, agotada y feliz.  Recuerdo frases como “! Cuidado, no cojas al niño en brazos, es peligroso!”, ¡cómo que no lo coja! No cabía en mi cabeza semejante cosa, mi bebito me necesitaba, él no era responsable de mi estado, y yo tenía que cubrir todas sus necesidades.



Hace 2 días hizo 6 meses que llegó mi pequeño Teo a nuestras vidas. Jamás pensé que la capacidad de amar fuera tan inmensa. A su llegada la felicidad fue brutal, igual que con su hermano. La diferencia fue que el día del parto ya contábamos con experiencia (aunque no hay dos partos iguales), y no hubo espacio para el miedo. Y lo disfruté más, pude prestar atención a detalles que no fui capaz de percibir en el primero. Recuerdo ese momento en que mi marido me lo puso en mi pecho, y sentí algo mágico, algo que me ha unido a él y que espero que no se rompa nunca.

La maternidad es maravillosa pero también tiene momentos duros y difíciles, es un estado de crecimiento continuo, de aprender a hacer bien las cosas, de adaptarte, de cambiar prioridades sin que requiera sacrificio, de querer y ser querido… Gracias cariño por haberme permitido vivir esta experiencia y llenarme de amor, de mis dos amores.

Ya hace 6 meses que los 4 formamos una familia, y he de decir que es lo mejor que me ha pasado.


Un Abrazo 

3 comentarios:

  1. Que post mas emotivo!!! Y que familia más preciosa. Yo también cogía a Daniel mientras estuve embarazada de Iván. Es casi imposible no cogerlos cuando te ponen esas caritas...

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    1. Gracias guapa!
      Y no sólo los cogemos por ellos, qué me dices del placer de cogerlos, achucharles y sentirlos cerca de nosotras...todo un placer! Un abrazo

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