lunes, 14 de abril de 2014

Adiós al pañal

¡Mira que hay días al año! Pues sí, tuvo que decidir que el día para decirle adiós a los pañales fuera el viernes. Me entró pánico sólo de imaginarnos todas las vacaciones de Semana Santa cambiando pantalones, calzoncillos, calcetines… Y digo yo, ¿no podría haber esperado una semanita más? Y así eso que me ahorraba, ya que de lunes a viernes estaría en la guarde. Pues no. 

Bueno, no pasa nada, ya me he mentalizado, así que vamos a ir con empapadores y pantalones de recambio arriba y abajo. Es un momento importante y voy a procurar no estar nerviosa, transmitirle calma si se le escapa algún pipí y felicitarle cuando visite el orinal.

El primer día de su gran reto lo pasó en la guarde, 4 cambios de pantalón en una sola mañana (la cosa pintaba mal), la tarde fue mucho mejor. Sábado, domingo y lunes todo un éxito, y eso que pasamos el finde fuera de casa. Eso sí, he de reconoceros que yo estuve pesadísima, cada 2x3 preguntándole si tenía pipí, pobrecito, al final casi entre sollozos me decía “que no mamá, que no tengo pipiiiii”…debió de acabar hartito de mí, tanto, que sólo iba al baño con su padre.

Hoy he cambiado el chip, me he ganado su confianza. Nada de agobios. Uff lo cierto es que me estresa que se le escape en alguna tienda, casas ajenas, en el coche…pero me he de controlar. Esta fase la hemos de pasar, como todos los niños.

¡ Los peques son tan sensibles! Es el segundo intento para sacarle el pañal. El primero fue recién cumplidos los dos años, la verdad es que fue todo un éxito, y eso que sólo hacía 2 meses que nació su hermano. Cualquier acontecimiento importante en sus vidas se ve reflejado en su conducta, unas veces potenciando y otras lo contrario. Creo que ya os lo he contado, pero el bebé estuvo ingresado, y él no lo vivió muy bien, y al final hizo una regresión y volvió a los pañales.

Ahora que vuelve a estar motivado, después de 5 meses , mamá no le puede fallar. Fuera estrés, si se le escapa pues, “Cariño, no pasa nada. Acuérdate de decírselo a mamá la próxima, y vamos al orinal”.

Hemos comprado calzoncillos de aviones (está encantado y superorgulloso) y pantalones de chándal. Cada vez que salimos de casa parece que hagamos una mudanza, todo por si acaso, porque de momento no hemos sufrido ninguna fuga. Para dormir, tanto la siesta como la noche, hemos decidido ponerle pañales…no sé si será mejor o peor, pero con dos enanos que se llevan tan poco y reclaman tanto no puedo hacer más.

Si habéis pasado ya por esta experiencia y queréis compartir algún consejo, ya sabéis, estaré encantada de leeros, y seguir aprendiendo a ser mami.

Un abrazo




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