martes, 18 de marzo de 2014

Noches en vela



Es increíble el aguante y energía que tenemos. Antes de ser madre, cualquier contratiempo que rompiera mi sueño o salida que se alargaba me alteraba, me levantaba cansada, irritable…en fin, que pasaba factura.

Ahora la cosa cambia, llevo 2 años sin dormir una noche entera, y encima, los últimos 4 meses la cosa se ha agudizado. ¿Y qué ha pasado? Pues nada. Las mamis sacamos una fuerza brutal para aguantar. Una noche, y otra, y otra más…




Otra cosa que me fascina es la conexión que llegamos a tener con nuestros bebés, ¿no os ha pasado nunca despertaros en mitad de la noche, unos segundos antes de que llore vuestro pequeño?...cosas de mamis. Para mi es un misterio.

En Navidad mi pequeño nos dio un susto, el culpable fue el VRS, Virus Respiratorio Sincitial, o también conocido como “virus de los bebés”. Una semana de ingreso hospitalario. Como madre nunca había vivido una experiencia así. Pasados los dos primeros días, que fueron los más angustiantes, puse un poco de razón a mis sentimientos, e intenté sacarle gravedad al asunto. La enfermedad de mi hijo tenía inicio y fin, y aunque en cualquier momento podía empeorar y acabar en la UCI, yo sentía una fuerza interior que me hacía ser positiva.
Creo que lo que me hizo relativizar este hecho, fue cruzarme por el pasillo con mamás, mamás como yo, pero con bebés o niños con enfermedades que no tendrían que sufrir estos pequeños, enfermedades injustas, que hacen que el futuro de estos ángeles sea incierto.

Esas mamis y papis fuertes, llenos de energía y sonrisas para regalar a sus pequeños, que dedican sus vidas a sus chiquitines, sin importarles nada más. Y que aguantan, y aguantan…y no se quejan,  llenos de esperanza y de fuerza, me dieron una lección que nunca podré olvidar.

Aunque no esté muy relacionado con el tema del que hoy estoy hablando, me gustaría aprovechar y mencionar la gran labor que hacen enfermeras, enfermeros, auxiliares, médicos, que tratan tanto a los enfermos como a sus familiares, con un saber hacer lleno de cariño y comprensión.


A veces, cuando el cansancio me puede, después de noches en vela, pienso en esos días en el hospital, donde era imposible dormir porque cada dos por tres entraban a tomarle la temperatura, darle nebulizaciones de adrenalina, comprobar constantes…, y recuerdo la fuerza que saqué para aguantar y no desfallecer. Y entonces pienso, “venga, pudiste con eso, así que ahora no hay quejas que valgan”. Un poco de “chapa y pintura” y a empezar el día. Y la verdad es que esos días que parecen ser insuperables, mejoran al ver a mis bebés, el beso de buenos días me carga las pilas!!


1 comentario:

  1. Me gusta la entrada, también pienso en eso, la energía que nos sale no se sabe de donde para hacer todo lo que haga falta! y la carita de nuestros angelitos que nos recarga continuamente!

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