sábado, 8 de marzo de 2014

"La hamaca tonta"

"La Hamaca Tonta"

Ojeando una revista, he leído que una reconocida marca de juguetes ha sacado al mercado estadounidense una hamaca que lleva un soporte para iPad.

Se ve que ha creado mucho revuelo, y no me extraña. El lado práctico es fácil de ver, quién no se ha encontrado con la necesidad de "enchufar al bebé" a la tele y que nos deje un ratito hacer cualquier cosa, desde ordenar el piso, ducharte sin la necesidad de estar cantando y sacando la cabeza a través de la cortina para que no empiece a llorar, se me ocurren mil cosas. Pero, ¿tiene el bebé la necesidad de estar recibiendo inputs visuales y auditivos de algo tan frío e impersonal como una pantalla? 

                    




Hay mil productos destinados a los bebés, te puedes volver loca, pero muchos de ellos más que estar pensados para cubrir sus necesidades o capacidades, lo están para la de los padres.

Desde mi punto de vista, el bebé necesita amor, los mimitos de papá y mamá, que los abuelos los achuchen, que les digan cositas bonitas ...calor humano. Una caricia, una mirada dulce, una canción son suficientes para que te regalen una sonrisa y te demuestren que son felices. Hemos de permitir  que crezcan como niños, a su ritmo, dejarles que exploren y descubran el mundo que les rodea, y ayudarles a ello.




Entiendo que el día a día es difícil, y que en muchos momentos no podemos responder a sus reclamos, pero, no sé...Creo que la vida va muy deprisa, demasiado, y que meterle ya en el mundo tecnológico es precipitarse, ya les llegará esa fase, y nos cogerá el móvil y nos lo chupará o llenará de galletas, eso en el mejor de los casos. Pero hemos de evitar crear autómatas, "hipnotizarles para que nos dejen tranquilos", son bebés, niños que tienen sus necesidades y nos reclaman. A veces es duro, pero esto pasa, y rápido.

Yo me niego, prefiero cantarle, hacerle palmitas, cogerle en brazos, bailar con él, enseñarle sonajeros, mostrarle juguetitos propios de su edad que estimulen sus sentidos y ayuden en su desarrollo. Además, la recompensa no tiene precio, la mejor sonrisa del mundo, llena de agradecimiento, alegría, dulzura...algo increíblemente dulce.







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